Sonríe, por favor (II)

…..Cómo un golpe directo al pecho abierto, Sagrario recordó las palabras de su padre el día de su muerte. Doblado sobre una silla de la cocina, encogido como intentando desaparecer también, se mecía sobre sí mismo mientras sollozaba la desesperación a su única hija. Siempre supo que aquella melancolía, aquel luto tan profundo traería malas consecuencias para la frágil salud de su padre. Dejó de trabajar en la fábrica de puertas, donde le dieron baja […]